No es que los propietarios del CSKA (Andrey Vatutin, el presidente es el que aparece en la afoto) se hayan vuelto locos y quieran nacionalizar a Matjaz Smodis para acompañar a la retahíla de neorusos que campan por la selección (McCarthy o Holden), si no que el gorrito dominguero ochentero que calza el esloveno en una bromilla por la eliminación de Rusia en su pugna con Eslovenia para participar en el Mundial de Seráfrica (de fútbol). Pues Smodis pagó una cena a toda la plantilla del CSKA por la afrenta y posó de esta guisa para la página del club. En Puertatras preferimos a las Red Foxies, pero las pintas que calza Smodis con el gorrito de tela son merecedoras de aparecer por estos lares.
Archivos para 7/12/09
Smodis paga la afrenta
¿Quién compra una estrella?
Qué cosas. Imaginen que un equipo no puede contar con sus dos jugadores-franquicia al principio de temporada, pero que uno puede reaparecer en unas semanas. ¿Cuál sería el movimiento más lógico? Cruzar los dedos y esperar que la recuperación se acorte lo máximo y que ningún brujo se cebe con la rodilla de nuestra estrella. Pues hay otra combinación. En los Houston Rockets, huérfanos de la sombra alargada de Yao Ming, pretenden ahora (según Yahoo! NBA) desprenderse de la mirada perdida de McGrady (22,3 millones de salario), otrora icono de la franquicia y uno de los jugadores ofensivos más desequilibrantes y bonitos de ver de toda la NBA. Los cohetes planean un intercambio antes de que se cierre el mercado en febrero y seguir construyendo un futuro incierto sobre los hombros de Scola, Landry o Brooks y esperar a que el año próximo la Muralla China se mantenga en pie. Es curioso como el tiempo no pasa en balde para nadie y que los intocables hace un par de vueltas del reloj (hablamos de Iverson también) ahora son arrojados a la basura como un calcetín sin su par.
No es el único que está manos a la obra en el mercado de incorporaciones. La lesión de Oden (fractura de la rodilla izquierda, toda la temporada out) en Portland ha encendido las alarmas y Kevin Pritchard está vigilando los posibles movimientos que podrían llevar un center a la Rip City que cubra aquel número uno del draft que está adquiriendo todos los boletos para ser el nuevo Sam Bowie (ese de rodillas de cristal que adelantó en la loteria universitaria a un tal Michael Jordan).
Por último los Lakers, campeones de la NBA y equipo que sobrepasa con mayor soltura el nivel de tope salarial. En las oficinas del Staples se baraja la opción de rebajar esta tasa con un traspaso de alguno de los jugadores de banquillo (Sasha Vujacic tiene muchos números) para aligerar la carga salarial, como el año pasado lograron con la salida de Radmanovic a cambio del saltarín Shannon Brown.





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