Sabíamos que Barack Obama jugaba al basketball, que era zurdo y escolta. Su afición le llevó a prometer la construcción de una pista de baloncesto –Zapatero se frotaba las manos para echar unas canastas– en la White House y hasta su acierto en el lanzamiento le llevó a ser bautizado como Barry O’Bomber. Pero la cosa no termina ahí. Resulta que en una reciente conversación entre Barack Obama y Dwyane Wade, el presidente de los States se interesó por el estado de Michael Beasley, el alero que este verano fue pillado en una red social una fotografía en la que se veía marihuana y que sufre un trastorno psicológico acusado. “Hizo muchas preguntas sobre Beasley. Quería asegurarse que le estábamos apoyando y que utilizaba mi liderazgo para echarle una mano”, explico Flash. Al llegar al vestuario al día siguiente, Wade le explicó la conversación al aludido. “Estas cosas enseñan a mucha gente lo grande que es”. Eso o es que ha hecho una suculenta apuesta en favor de los Miami Heat y no quiere dejar ni un cabo suelto. Es broma. Wade y Obama son íntimos, ambos de Chicago y el escolta apoyó la campaña del ahora presidente el pasado año e, incluso, su amistad ha llegado a las pistas. En el mes de junio echaron un uno contra uno. “¿Tuviste que usar trash-talking?”, le preguntó un periodista entonces. “No fue necesario. Lo maté en silencio”, sentenció entre risas Wade. Zapatero, calienta.
19
nov
09




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